La filosofía moderna y sus paradojas

Hace un buen tiempo atrás estuve conversando con una persona, conversamos de muchas cosas y por supuesto de este blog, aqui me comentó que conocía a una eminencia en filosofía, se trataba de uno de los mejores estudiantes de esta carrera de la Universidad Católica del Perú.

Me lo presentó y comenzamos una pequeña tertulia analizando mis temas y mi reaccionismo hacia la sociedad y sus normas, pasamos por el tema teórico para llegar a lo que yo había estado esperando desde un principio: filosofar.

Aqui nació mi primera inquietud: si la filosofía se fundamenta en la libertad de pensamiento, ¿De qué habíamos estado hablando hasta entonces? Las teorías, a mi criterio, no pueden normar la libertad de pensamiento, es más, nada puede normar la libertad de pensamiento, se es libre para pensar y se es libre para filosofar.

Bajo esta inquietud iniciamos una discusión sobre que era la filosofía y cómo comprenderán jamás pudimos ponernos de acuerdo, él con su retórica académica del asunto y yo con mi necio afán de mantener los fundamentos naturales del pensar.

Analicemos mi punto de vista, si la filosofía se establece con criterios naturales, ¿Acaso la teoría y el fundamento académico puede formar un filósofo? ¿No es qué acaso el libre pensar determina una mejor manera de visualizar los comportamientos humanos y comprenderlos de manera que podamos fundamentar con diversidad de criterios su existencia?

¿Qué hacemos entonces con la teoría y la formación académica? A mi criterio esta sirve para ayudar a entender los fundamentos filosóficos más no a formar nuevos filósofos, sólo servirá si permite afianzar el libre pensamiento sobre la teoría, de esta manera encontraremos nuevas teorías y quizás sigamos enriqueciéndonos en el estrecho mundo del entendimiento y comportamiento del ser humano y de su realidad.

Pienso que en cada ser humano mora un filósofo, cada uno de nosotros nos hemos cuestionado alguna vez algo y hemos dado rienda suelta a nuestra mente, pero hemos sucumbido ante los canones de la sociedad y nos hemos puesto limitaciones que al final nos han dejado en una posición de sopor frente a nuestros cuestionamientos.

Las doctrinas religiosas juegan aquí un papel importante al ser el primer ente limitante de la libertad de pensamiento, la necedad de hacer creer a las personas de que todo esta escrito y dicho y que sólo existe una verdad absoluta y esta se soporta a su vez en Dios, han convertido las mentes de sus seguidores en mentes en estado catatónico y las manejan a su entera disposición.

Resulta entonces paradójica la formación académica con la realidad y más aún paradójico tratar de enseñarle a pensar a una persona dictándole las normas para hacerlo.

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