Ortodoxia, y el vicio de las verdades evidentes
Incapaz de obtener verdades, y sin disciplina para elucubrar sus propios caminos, calló todo dialogo interno para refugiarse en sus opiniones.
La opresión y sus límites prescriben las urgencias de cada era, la nuestra, la era de la información como se enseñoreaba ya hace algún tiempo, podría actualizarse a la urgencia de la información. Contrario a su demanda, el periodismo paso a ser mercadería, su decadencia de contenido, volcado a entretener y adormecer las mentes comienza a ver su propio funeral; desesperados, apelando al morbo más abyecto, como queriendo salvar sus últimos muebles, gestan sus propios relevos.
De forma espontánea, producto de fuerzas internas, las redes sociales y el internet comenzaron a revolucionar la información. Decenas de colectivos periodísticos nos muestran un paralelo a la ortodoxia mediática, y aunque, el internet aun no goza del glamour televisivo, lo cierto es que estos colectivos, no sólo muestran la otra cara de la noticia, otras perspectivas, sino también otros acontecimientos de relevancia regional.
Todo propósito mediático es la opinión. Pero en cada una hay factores, íntimos incluso, que por su formación, deberían definir su ámbito. No pensemos aún en ideologías, que aunque están dentro del radio mediático, requieren al menos, otras variables culturales.
Una opinión es ante todo, un asunto personal, algo subjetivo, y así es como debiera ser tratado; sin embargo, cada constructo mental, posee concomitancias que tienden a complicar el proceso de entendimiento.
Una opinión formada a partir de una experiencia directa es simplemente subjetiva. No tiene sentido comprobarla ni someterla a juicios. Sólo si pretende ser categórica, podríamos acaso asignarle un valor. Nuestra sensibilidad y cultura definen nuestra forma de ver el mundo, y con cultura no quiero referirme a la educación, pues ésta es depositaria, y tiene serios problemas éticos, con cultura quiero decir la asimilación creativa de alguna disciplina artística, inclusive de la lectura.
Las confusiones comienzan cuando lo subjetivo se categoriza.
Toda subjetividad que se decreta categórica, merece juicios de valor, y como manifestación subjetiva que es, debiera llegar hasta el espíritu del individuo y sus directrices.
Una opinión formada a partir de imprecisiones o tergiversaciones es otro asunto. Estas opiniones también gozan del atrevimiento de ser categóricas –el vicio de las verdades- y deben, al menos, ser contrastadas. Toda replica será exigente y necesitará generosos espacios para ilustrar los vacios y las confusiones. Aquí acontece el conflicto político y el despropósito de sus discusiones. La influencia tendenciosa de los medios cala también en nuestras motivaciones, las cuales, junto con la opinión, forman el mismo propósito cultural. Es difícil alterarlas, pues están muy bien ancladas a un falso ego cognitivo.
Aunque la confrontación suele ser antagónica, si opináramos menos y razonáramos mas, todo sería más fecundo.
Este tipo de opiniones son de la mayoría, los medios usan estrategias psicológicas para perpetuarlas. Esta es la cosecha de los mercaderes de la doxa autorizada, y es donde tenemos que tener más cuidado. Estos constructos mentales están cimentados en imprecisiones, tergiversaciones y en las subjetividades de sus autores, y es por eso, que toda confrontación debe comenzar por la fuente y objetivarla todo lo posible; una vez en terrenos objetivos, donde ya no es posible opinar, puesto que no se opinan datos o cifras, vislumbraríamos tal vez, un camino propicio al entendimiento.
Lo opuesto a una opinión dominante y general es una opinión limitada y particular, construida a partir de datos inopinables, y limitándose a sus elementos de análisis.
Por ejemplo :
Solo demagogos y no conocedores de la historia de nuestro país pueden criticar el golpe de Estado. Una de las responsabilidades más sagradas de las fuerzas armadas es la de proteger a sus conciudadanos, y precisamente el 15 de febrero de 1952, a las 12 del día, fue asesinado el senador Alejo Cossío del Pino por pistoleros del Partido Auténtico. Después del golpe de Estado el país continuó su desarrollo y crecimiento hasta que unos desalmados atacaron un cuartel, fueron arrestados, juzgados con todos sus derechos, encarcelados y amnistiados. Se les dio la oportunidad de crear un partido político y participar nacionalmente en el desarrollo de Cuba y, lejos de eso, abandonan la Isla, se entrenan en un país extranjero y regresan en plan bélico y, una vez que las fuerzas del orden público se les enfrentan para defender la territorialidad de la Isla, inmediatamente las clases vivas del país piden un alto al fuego y el acuartelamiento de las tropas
Antonio José Ponte, escritor cubano.
Eminente ejemplo de categorismo absoluto.
Irse al otro bando tampoco es inteligente, es sólo otro simplismo. Del mismo modo que ningún fanatismo es inteligente por obnubilarse a si mismo.
Por último están las aseveraciones, poderosa combinación de influencia y subjetividad. Estas, a diferencias de las opiniones anteriores, son utilizadas para influir en la formación de otras. Son verdaderas penetraciones psicológicas, que al ser utilizadas por los mercaderes de la doxa -o doxóforos- , siempre deben someterse a juicio. Al hacerse dueños de la verdad, estos deben ser confrontados y responder por sus certezas, y no por sus ideas personales. Aquí es donde la prensa en general se soslaya en sus afrentas a la libertad de expresión, les conviene confundirse en sus porfías. Confieso aún no saber si tal confusión es, o no intencional. No se trata de libertad de opinión, sino de aseveraciones categóricas, que al ser públicas, deben asumirse.
Hay también otras peculiaridades que se delatan por si solas, por ejemplo, la ausencia de contexto que precisamente releva el sentido de la noticia, el sugerente uso del indicativo condicional o los dramas psicosociales. Estos mercaderes pueden desarrollan verdaderos dramas nacionales a partir de desgracias de telenovela, sin embargo, no hay que confundirse, la única dramaturgia nacional son las decisiones que afectan a millones.
Creo por último, que toda responsabilidad de expresión, debe comenzar por el religioso uso gramatical, de la primera persona del singular.

